detrás de una lente

¿o acaso hay un lugar mejor?

Introducción a la Exposición 1

Este artículo fue publicado originalmente en la publicación online "Café Porteño Ilustrado" en marzo de 2008.

Presentación

Este humilde artículo que traigo hoy pretende ser una guía básica sobre los conceptos relacionados con la exposición de una fotografía. Los factores que intervienen en una exposición correcta son varios, y es por eso que tendremos que ir analizando uno por uno para ver de qué forma impactan en el resultado final.

Lo básico

Básicamente todo se trata de dejar pasar a nuestra cámara la cantidad de luz correcta para no obtener una fotografía demasiado oscura (de ahora en adelante: subexpuesta) o demasiado luminosa (sobreexpuesta). Pero, ¿qué significa "cantidad correcta de luz"? ¿Cómo se regula cuánta luz llegará a la cámara? ¿De qué forma influyen mis decisiones y la situación externa sobre la exposición? ¿Cuál es el sentido de la vida? Esas preguntas y otras más serán respondidas a lo largo del artículo. ¡Comencemos, entonces!

Para simplificar los conceptos, y no trabajar con algo tan abstracto y complicado de medir como la luz, imaginemos por un momento (sólo por un momento, ¿eh?) que tomar una fotografía correctamente expuesta equivale a llenar un balde con agua. Si el balde quedara casi vacío tendríamos una fotografía subexpuesta, y si se desbordara tendríamos una imagen sobreexpuesta.

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¿Qué factores intervienen en el llenado del balde? Bien, podríamos mencionar: el tamaño del balde, el tiempo durante el cual le hago entrar agua, qué tanto abro el grifo y la presión de agua que llegue por las tuberías. Si, por ejemplo, hubiera mucha presión de agua y mantuviera el grifo abierto durante demasiado tiempo, tendríamos un cubo desbordado (y un desorden que limpiar). Entonces ahí tendría como alternativas reducir el tiempo, abrir menos el grifo, o buscar un balde más grande...
Ahora (como esto no es un curso de plomería) tratemos de traducir esos conceptos a la fotografía.

Tiempo de exposición

El tiempo durante el cual dejo correr el agua sería el equivalente al tiempo de exposición. En una cámara es el total de tiempo durante el cual las cortinas (*) están abiertas y dejan entrar luz al sensor o película (dependiendo de si es una cámara digital o analógica, respectivamente). A más tiempo, más exposición, y viceversa.
También, mientras mayor sea el tiempo más visibles serán todos los movimientos que ocurran. Esas simpáticas (y trilladas) imágenes de coches que dejan las estelas de sus luces se logran con tiempos de exposición muy largos (quizás entre 15 y 60 segundos). Si se usaran tiempos menores el movimiento sería menos notorio, o casi nulo al aproximarnos a fracciones ínfimas (1/1000, 1/2000 de segundo). ¡Ah! Y un detalle que no es menor: el movimiento no solo se aplica a los sujetos que fotografiamos, sino también a nuestra mano. Un tiempo de exposición mayor (digamos, de más de 1/50 de segundo) suele resultar en una imagen borrosa o “movida”. Excepto que usemos un trípode, claro...

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Apertura

Como segundo factor tenemos el grifo. Si lo abro más, pasará un mayor volumen de agua, y viceversa. En la cámara tenemos algo similar (No, no… No te pongas a buscar una llave de agua en tu cámara) que es el diafragma. Se trata de una especie de pupila mecánica que puede variar de diámetro, para regular la cantidad de luz. Si está más abierto tendremos más exposición, y si está más cerrado, menos. Con el diafragma suele haber una confusión, referida a la nomenclatura que se usa para medirlo. La apertura se mide con una escala llamada “números f”, en los que un número menor implica una apertura mayor (f/2.8 es una apertura mayor que f/4, por ejemplo). Si te gustaría saber por qué, puedes visitar el artículo “Matemáticas en la Fotografía”.

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Iluminación

Otro de los factores que habíamos mencionado era la presión de agua que llegaba por la tubería. En fotografía esto sería comparable a la cantidad de luz que hay afuera de la cámara (dónde estás tú, quiero creer). No es lo mismo tomar una foto a plena luz del sol que en el interior de una casa. La cantidad de iluminación que tengamos disponible a la hora de fotografiar va a condicionar al resto de los factores. Cuando tengamos menos luz nos veremos forzados a aumentar la apertura, o el tiempo de exposición (con el consiguiente aumento de movimiento que implica).

Sensibilidad

Y finalmente tenemos el tamaño del balde… Su paralelo en la fotografía no es el tamaño de la cámara (una cámara más grande no precisa mayor intensidad de luz, digamos) sino la sensibilidad ISO. La sensibilidad de la película que estemos usando o el nivel de ISO que tengamos configurado en nuestra cámara digital, influye sobre la exposición. Más sensibilidad, más exposición, y viceversa. Una cámara cargada con película más sensible o configurada a un ISO más alto, precisará menos cantidad de luz para producir un resultado igual. Así, si subimos el ISO al doble (de 100 a 200, digamos) precisaremos sólo la mitad de luz para obtener la misma exposición. O la mitad del tiempo. O una apertura más chica. O sea, un sensor o una película más sensibles equivalen a un balde más pequeño: se llena más rápido, o con menos presión de agua.

Conclusión y ejemplos

El juego entre estos cuatro factores es lo que producirá una exposición correcta. Lo interesante del caso es que al subir la exposición por uno de ellos, la puedo reducir por el otro, brindando infinitas posibilidades.
Supongamos que estoy tomando fotos y veo que me salen demasiado movidas (a causa de un tiempo de exposición alto). Ahí podría intentar reducir el tiempo de exposición, y aumentar la apertura, para compensar. O si ya no puedo abrir más el diafragma (ya llegué al máximo que mi lente permite) podría intentar subir el ISO.
Otro caso podría ser que quiero tomar una de esas bonitas fotos de cascadas en las cuales el agua luce suave y sedosa (en realidad sale borrosa por un tiempo de exposición alto, pero no le quitemos el encanto, ¿sí?). Pero supongamos que estoy a plena luz del sol, por lo que hay muchísima luz ahí fuera. En ese caso intentaría cerrar el diafragma todo lo posible (un número f más alto), poner el ISO más bajo que tenga, o apagar el sol. Ante la imposibilidad de eso último, me conformaría con los dos primeros factores para obtener un tiempo de exposición alto sin que se me sobreexponga la foto.

Una buena idea para practicar todo lo que se expuso aquí sería tomar la cámara de fotos, ponerla en modo totalmente manual y empezar a probar. Probar, probar, probar, hasta cansarse. De esa forma podrás experimentar los efectos de cada uno de los factores…

Bueno, hemos llegado al fin de este artículo. Espero que resulte de ayuda a la hora de comprender la exposición y los factores que en ella intervienen. ¡Saludos!


(*) La cámara posee dos pequeñas placas metálicas llamadas cortinas que permiten o restringen el paso de la luz durante el tiempo de exposición.

3 comentarios:

Christian dijo...

hola!!! Te comento desde mi ipod touch

Javier dijo...

¡Buenísimo!
Yo tengo semi-escrito un artículo similar para mi blog. Me falta dibujar los esquemitas...
¡Un abrazo!

Federico dijo...

Muchas gracias, Javier! Avisame cuando tengas tu artículo publicado! Un abrazo!

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