Como ya mencioné en la entrada introductoria, soy estudiante de Ingeniería en Informática. Si alguna vez viste un ingeniero en tu vida, bueno, ya sabes cómo son... Definitivamente somos nerds sin remedio, absolutamente adictos a la tecnología y con una fascinación absoluta por los dispositivos electrónicos. Eso conlleva a que siempre sentí gran interés por las cámaras digitales, creyendo que la fotografía analógica era absolutamente anticuada, que estuvo vigente durante demasiado tiempo y estaba condenada a desaparecer en pos de alternativas más prácticas y modernas. Igual que "Polémica en el bar".
Luego, con el correr del tiempo, descubrí que la fotografía analógica tiene una enorme serie de ventajas y es algo lleno de magia. A diferencia de "Polémica en el bar", que nunca la tuvo. Ahora realizo el 80% de mi fotografía seria (si es que somos tan generosos como para decir que lo que hago es "fotografía seria", claro) en película en vez de en formato digital...
Algunos motivos para amar la fotografía analógica:
Rango dinámico
El rango dinámico, habitualmente, se define como la diferencia entre el tono más claro y el tono más oscuro de una imagen. Una imagen con mucho rango dinámico podría ser el interior de una habitación oscura que posee una ventana, a través de la cual se ve un paisaje soleado. Con una cámara digital obtendremos una de dos alternativas: la habitación correctamente expuesta y en blanco puro (lo que en la jerga se conoce como "quemado") lo que se vea a través de la ventana, o el paisaje exterior correctamente expuesto y la habitación totalmente negra. Pero como una imagen vale más que mil palabras (¿para qué demonios estoy escribiendo, entonces?) veámoslo así:
La imagen de la izquierda quedó con la madera del banco correctamente expuesta, pero con el fondo demasiado oscuro. La imagen de la derecha tiene el problema inverso... Con la tecnología digital esto sucede frecuentemente, ya que los sensores tienen un rango dinámico bastante limitado. En cambio, las películas tienen un rango dinámico muchísimo mayor (las negativas pueden soportar sin problemas una sobreexposición de hasta cuatro diafragmas) y no tienen este tipo de inconvenientes. ¡En tu cara, tecnología del siglo XXI! Ergo: ¡HDR sin tener que esforzarse en tomar varias fotos distintas y sin pasar horas frente a una computadora!Resolución
Un fotograma de película de 35 mm decente (no esperemos grandes resultados si compramos cualquier rollo "made in China") digitalizada en un escáner, también decente, puede llegar a tener unos 25 ó 30 megapíxeles de resolución. Además no se encontrará con las inconveniencias propias de la tecnología digital, como la famosa interpolación Bayer que apareja ciertos defectos en la imagen y una pérdida en la resolución real.
Mejor reproducción de color
Una buena película reproduce mejor los colores que cualquier medio digital... Los rojos son rojos vívidos y profundos, y no tonos anaranjados un tanto indefinidos como sucede con las fotos digitales... Además tiene una profundidad de color mucho mayor, por lo que puede reproducir más variedad de colores.
Otras ventajas no técnicas
Además de todas las ventajas técnicas antes mencionadas, hay otras que están un poco más ocultas. Por ejemplo, uno se concentra en tomar sólo las buenas fotos porque sabe que cada disparo realizado cuesta dinero (¡y con el proceso inflacionario cada día cuesta más!). Con las cámaras digitales tomamos montones de fotos inútiles. A veces no pensamos, no creamos... Sólo disparamos impulsivamente cientos o miles de fotos con la esperanza de obtener una buena. Eso no es ser un fotógrafo. De una tarjeta de memoria con 200 fotos me suelen gustar alrededor de 10. De un rollo de 36 exposiciones, también. Hay cierta diferencia, ¿no?
Por otra parte, uno pierde muchísimo tiempo frente a la computadora separando, seleccionando, catalogando y procesando imágenes, cuando podría invertir ese tiempo en cosas mucho más productivas (como por ejemplo, tomar fotos).
Además hay otro vicio que tiene la tecnología digital: tomar una imagen y mirarla inmediatamente en la pantalla LCD. Mientras perdemos tiempo y nos distraemos viendo la foto que acabamos de tomar, también nos perdemos la oportunidad de obtener otras imágenes...
Otra ventaja es el tema de la energía. Carga un par de pilas de reloj en tu cámara de los años '70 y la tendrás funcionando durante un año entero (o quizás un poco más). Olvídate de andar cargando con varias pilas o baterías de repuesto para recambiarlas cada 100 ó 200 disparos...
Finalmente, uno de los motivos más importantes es un factor económico. Sé muy bien que si me compro una réflex digital semi-profesional voy a gastar unos 1500 dólares. También sé que dentro de un par de años su valor va a ser la mitad del actual. Sin embargo, puedo comprar una réflex semi-profesional analógica por unos 150 dólares y revenderla al mismo precio dentro de 10 años. Buen negocio, ¿no?
Por todo esto y otros motivos más es que decidí quedarme en el pasado, disparando con mi Canonet QL-19 y mi Nikon FE2...
La otra cara
Seguramente te estarás preguntando si todo esto significa que estoy en contra de la fotografía digital. Bueno, la respuesta es rotundamente no. De hecho, tengo una cámara digital y la uso bastante.
La fotografía digital es muchísimo más práctica y conveniente. Tiene un costo por disparo mucho menor (casi diría nulo), ofrece la posibilidad de ver las imágenes en el momento (y así hacer correcciones), ahorra el tiempo del revelado, se puede editar directamente en la computadora... Es una tecnología mucho más rápida, conveniente y económica (si uno toma montones de fotos) pero no necesariamente superior. Es superior en ciertos aspectos e inferior en otros... Es algo así como la comida baja en calorías. No tiene sabor, pero por lo menos no engorda.
Lo más importante, desde ya, es ser criterioso y evaluar correctamente lo que uno precisa y disfruta. Nada más, nada menos.